Elsa María Soza

Mi testimonio quiere ser una ayuda para que otras mujeres logren lo que a mí tanto me costó, soltar lo que no pudo ser, mi matrimonio.  

Decidirme a tomar el programa de la Claudia y trabajar juntas para hacer el cambio que necesitaba, fue clave para volver a sentirme respetada y feliz.

Tengo 59 años, 4 hijos maravillosos y 2 nietos preciosos. Estuve casada 33 años y estoy separada hace 3 años.

Lo que siento es muy potente, necesité tiempo para poder sentarme a escribir mi testimonio. Tenía que silenciar mi alma… había tanto que asimilar, tenía que aprender a quererme, aceptarme tal cual soy, necesitaba perdonar y perdonarme, ponerme de pie y enfrentar mi realidad. 

Cuando tomé el programa esperaba, al fin, poder enfrentar mi fracaso matrimonial, entender mi dificultad para soltar y dejar ir definitivamente a mi exmarido, necesitaba hacer un corte radical para hacer un nuevo cambio, para enfrentar mis miedos.

Desde hacía 10 años que venía intentándolo todo, pasando por varias terapias, por distintos psiquiatras, psicólogos y no lograba encontrar el motivo que me hacía ser tan insegura, sensible y me escondía en el pasado, en lo conocido. Llegué donde la Claudia desesperanzada, no creía que podría encontrar una salida, no tenía un horizonte claro, enferma, llena de temores, angustias e inseguridades.

¡Nunca pensé que lo podría lograr!

Sin embargo, la forma en que la Claudia me ayudó, el cómo me escuchaba y la forma en que me iba guiando a nuevas reflexiones y comprensiones, con palabras sabias, fueron calando dentro de mí, …es difícil de explicar.

Fueron tiempos de un profundo trabajo interior, de reconocer mi historia, mi forma de ser, mis emociones, donde fueron apareciendo con fuerza mis duelos pasados que no había procesados…cerraba los ojos y recordaba la partida de mi mamá cuando solo tenía 10 años, de mi papá al cumplir 15 y luego de un hermano hace algunos años. Fue así como fui asumiendo mi historia, lo que me hizo abrir los ojos, ver que tenía un nuevo presente, donde cada día al despertar me permitía dar gracias a Dios por estar viva, abrazando este día como si fuera el primero y el último, y poder decir “Gracias Señor”.

Ha sido una maravillosa terapia, una experiencia que me devolvió la vida, fue como un aire fresco y limpio que entró en mi alma y cuerpo, renovando mi mente y regalándome la oportunidad de volver a quererme y a creer en mí.

También me pasó que comencé a disfrutar, empecé a contemplar los colores de la naturaleza, a cantar en la ducha, a poner música y bailar, a conectarme conmigo misma y descubrir mi voz y definitivamente quise reinventarme.

Ahora puedo decir “Misión cumplida”, lo que anhelaba hoy se convirtió en mi realidad. Logré tomar las riendas de mi vida, tomar nuevas decisiones, sentirme fuerte, capaz y confiada para emprender, para hacer mis negocios y poder mantenerme de a poco, lo que me tiene muy orgullosa y me hace feliz. Mis miedos se convirtieron en fantasmas que ya no existe.

Llegué como una niñita temerosa y salí con una mujer firme, segura, en paz. Lo más importante que logré fue que comencé a quererme, a confiar en mí y a mirarme al espejo y decir “Soy única, soy una luchadora, soy necesaria y me siento muy querida”.

Gracias Claudia por tu maravillosa terapia. Eres una persona que vino a este mundo a cumplir una misión importante, a “ayudar a renacer”. Mil veces gracias.